Familia, amigos y, conocidos Vs. Egoísmos, envidias e hipocresismo.

Publicado: martes, 11 de noviembre, 2014

familia 2Seguro que cada cual podría hacer un libro con sus propias experiencias. Algunos escribirán todo lo positivo, quizá por aquello de quedar bien, y omitirán cualquier negatividad familiar que al resto de los ciudadanos no compete y no ayuda en la construcción de esa naturaleza. No obstante, otros, serán excesivamente claros en sus manifestaciones, y arremeterán contra todo aquello que no se ajusta a los cánones que todos conocemos cuando hablamos de vínculo familiar y/o valores familiares, criticando – incluso – en el propio seno familiar todo lo que no se ajuste a su Derecho. ¿Qué haría un hombre/mujer solos, sin ningún tipo de relación social o familiar? Posiblemente caer en depresión, y hundirse en sus miserias. Y es que todos necesitamos de ese calor humano que conocimos ya en el seno materno y que hoy compartimos con otros individuos. Pero no necesariamente – y estamos a favor de la familia – esos lazos de cariño/amor se dan sólo y exclusivamente en nuestro núcleo familiar, no. Podemos encontrar fuera lo que dentro no supimos cosechar, encontrar, descubrir, acrecentar, compartir, y respetar. Podemos ver familias que desde un punto de vista externo son un posible referente, pero la verdad es otra. No es la que se nos antoja, ni tan siquiera, la que se observa, hay que profundizar sólo un poco más para darnos cuenta que la hipocresía, el egoísmo y las envidias subyacen en cada palabra, frase, argumento, opinión y descalificaciones que intramuros aparecen. Sin embargo, conocemos a alguien que no es de nuestra sangre, y llegamos a crear una verdadera familia.
La propia vida, nuestras experiencias nos enseñan que quien lleva nuestra sangre nos va a querer más – debería ser así – pero no siempre ocurre. Familias sostenidas sobre pilares de paja que sin tempestad, parece que aguanten, pero una pequeña ventolera, o un pequeño aguacero, las echa abajo. Sin fundamento, sin cariño/amor y sin caridad, ninguna familia se sostiene. Padres que se critican, padres que permiten críticas entre hermanos, que critican a algunos de sus hijos y alaban al resto por puros intereses emocionales, padres que son engañados sistemáticamente por unos hijos egoístas y sin escrúpulos que se llevarían por delante a cualquier hermano y a sus propios padres, por el hecho de quedarse unas monedas o herencia miserable. Y es que no hay herencia que pueda sustituir el cariño de unos padres, hermanos o la propia familia, y sin embargo, algunas se destruyen por esas, a la larga, migajas, pues el cariño no tiene precio.

Hablemos de hermanos… ¿Qué hermanos, los que se odian y se falsean hasta la saciedad? ¿Aquellos que critican, e intentan hundir al resto por puros intereses comerciales? ¿Aquellos que preferirían quedarse ciegos mientras el resto queden tuertos? No, hablo de hermanos como de buenos padres. Aquellos que abandonan al resto para ir a buscar al que se ha perdido, porque hay amor. Hablo de buenos hermanos, aquellos que priman los otros, antes que ellos mismos. Donde la falsedad, la hipocresía, el orgullo, el egoísmo, las mentiras, etc… no van con ellos, no existen en sus adentros. Hablo de hermanos puros, con voluntad de amar. No hablo de mezquinos y miserables, de mentirosos e hipócritas, de falsos y envidiosos.
En verdad, cuanto se aprende del refranero popular. Frases lapidarias como…“Dios los cría y ellos se juntan” y otras tantas que nos hablan de esos falsos hermanos o familiares. La Ley de los semejantes, o la Ley de atracción, la energía negativa atrae a otra más negativa, como la positiva a gente buena, empática y bondadosa. Por eso debemos retirar, sacar de nuestras vidas todas las relaciones tóxicas, incluso las familiares, todas las que no nos ayuden a crecer como verdaderos seres humanos. Ninguna energía tóxica nos ayudará a evolucionar como seres espirituales. De ahí que esas relaciones tóxicas, internas (familia) y externas (amigos, conocidos, compañeros de trabajo, etc…) deben salir de nuestras vidas, debemos desprendernos de ellas como el que deja una mochila cargada de piedras.

Dejaremos atrás, aquellos supuestos hermanos, amigos, conocidos, compañeros, etc… que no ofrecen más que falsas palabras. Lobos disfrazados de ovejas.  El amor, el verdadero cariño crece si se riega con sinceridad y afecto a raudales.

“La paz y la armonía constituyen la mayor riqueza de la familia”.
Benjamin Franklin

“El futuro depende, en gran parte, de la familia, lleva consigo el porvenir mismo de la sociedad; su papel especialísimo es el de contribuir eficazmente a un futuro de paz”.
Juan Pablo II

“Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces; pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir como hermanos”.
Martin Luther King